El Manchester City dedicó un homenaje involuntario a Rodi Hernández. El madrileño presentó el Balón de Oro a su afición en el Etihad, este sábado antes de que sus compañeros recibieran al Tottenham. Lesionado para toda la temporada, Rodri contempló el partido desde la grada y su ausencia en el mediocentro fue atronadora cada vez que el City se rompía por la mitad. Sin Walker en plenitud física y sin Dias en el medio de la defensa, el equipo local quedó expuesto al vacío que dejó el mejor jugador del mundo de la temporada pasada. Gündogan, su reemplazante postizo ante la baja de Kovacic, otro lesionado, acusó el año de vacaciones que pasó en Barcelona. Con Kulusevski, con Madison, con Son, el Tottehnamh invadió sin piedad el terreno del vigente campeón de Premier. La pradera no tenía tranqueras.
